La máquina que mi amiga Pa (23) había visto en un viaje de ayaguasca aparece en ese capítulo.
No solo cito el 23 incluso lo uso para la numeración de los capítulos. Digo que divido el libro en dos partes de 23 capítulos cada uno, y miento al afirmarlo. He numerando del 0 al 23 por tanto son 24, y el epilogo lo nombro como si fuese una tercera parte, que no tiene 23 capítulos.
Todo este proceso casi psicótico va creando el libro, mientras es descrito en su contenido, junto con el relato de Adán el hilo conductor de todo, el recuerdo de la muerte de mi esposa y cuentos de una India imaginaria que son residuos de mi primer libro, uno muy distinto que llamé EL SUEÑO DEL SAMSARA y que es de alguna manera el mismo libro de LA LOCURA DE ADÁN.
Todo surgió hace 30 años gracias a una inquietud que comenzó estando yo viviendo en familia con una mujer llamada Eva y su hijo.
No, no son 30 años aunque lo diga en todo el libro,pero es una cifra sencilla de recordar. Son algunos menos. o quizás algunos más.
Intenté imaginar históricamente la India donde vivió Siddharta Gautama y relacionarla con la versión de la historia hinduista donde Buddha es presentado como Avatar de Vishnu.
Investigué con libros y encontré uno llamado TANTRA, CULTO A LO FEMENINO de André Van Lysebeth y otro llamado SHIVA Y DIONISOS de Alain Daniélou.
De esa investigación surgió un relato de fantasía en que un intocable llamado Nataraja intervine en un relato que existe en la literatura budista pero en que planteo que el padre de Siddharta y la corte sí consideran al Boddhisatva como una encarnación de Dios, y el destino del príncipe si no descubre la enfermedad, la vejez y la muerte es ser el centro de una expansión imperialista.
Comienzo a trabajar en ese esquema algo que no, no logré profundizar bien. Pero que está de alguna manera conectado con Nietszche y la dualidad apolineodionisiaca, y con otras dualidades.
Con ese primer libro y mi investigación de mitos y culturas me veo ante algo que no logro ver con claridad, pero que percibo.
Mi separación de Eva me lleva a crear una historia corta sobre la decepción amorosa que forma parte de la mitad de los relatos del personaje Adán.
Aquí comienza otra etapa en que uso a Adán como personaje pero también como símbolo del arquetipo de la caída del Edén.
El nombre si fue inspirado por la ruptura con Eva, pero también me conecta con el mito, mito en que yo fui educado.
Cuando intento mezclar el relato oriental del pasado con el de Adán, comienzo a verme ya sumergido en un proceso de disolución de mi propio programación cultural.
LA LOCURA DE ADÁN es la locura del hombre y a la vez tiene el sentido del estado en que esa investigación me ha llevado donde todas las culturas parecen parte de un fractal que se repite con variaciones.
Sigo intentando de vez en cuando continuar el proceso y plasmar algo que exprese esa tensión interna por ver que falta.
Y finalmente después de ver morir a mi esposa y volver a España invitado por el renacimiento de un amor pasado… ¿No adivinan de qué mujer?
Volví por Eva.
Un año rehaciendo mi vida y cuando se cumple un año de mi regreso veo que todo parece un sueño.
El recuerdo de la muerte de Edna, mi esposa. El amor por Eva que acaba en una relación de 4 días – literalmente 4 días – me llevan a ponerme a escribir. Pero ahora en ese fractal estoy yo.
Yo es lo que faltaba para poder profundizar, no solo como idea, puesto que ya era algo que sabía. Es mi dolor y mi decepción lo que me da el impulso para escribir desde las entrañas y sumergirme en el FRACTAL INFINITO