Blogs de Edna Aponte
Programa de la radio local de Valle de Bravo17/05/2017
Avandaro, Valle de Bravo 17 Julio 2022
Esta entrada ha estado oculta desde el 17/07/2022 a las 06:16 (hora de Méxoco) hasta hoy 09/10/2023.
La razón es que se creo pocos meses después de la muerte de Edna, mi esposa. Y no estaba preparado para trabajar los textos y arreglarla.
Tengo intención de hacer cambios y publicar toda la obra de Edna que tengo en digital. Y vincular todo desde aquí.
Vuelve en un mes y podrás encontrar aquí la manera de leer sus poemas.
En entrevista, la poeta y ensayista Mariana Bernárdez expresó: “Edna tenía un sentido poético de vida que la llevó a realizar muchos viajes externos, pero también hacia el interior, con una búsqueda existencial, de pertenencia, de raíces, que se refleja en su poesía. Vio a la escritura como una forma de caminar en un sentido muy universal, yo diría que abarcador. También estuvo muy preocupada por formar personas en el ámbito de la lectura. Tenía muy claro que si pertenecemos a algo y tenemos una patria, es el lenguaje y son las palabras”.
[Último mensaje de whatsap]
Profecía accidental
Cuando leí su mensaje, mi esposa acababa de ser ingresada en el Instituto de Perinatología.
Yo me había quedado solo en la sala de espera y leí el ultimo mensaje de Whatsapp que ella había escrito.
Me estremecí al leerlo.
Estaba fuera de contexto, pero en cierta forma ese mensaje era una profecía accidental.
Eso sucedió el día 2 de diciembre, ella me había escrito el día anterior pero mi celular estaba en casa, cargándose.
Ella me había escrito diciéndome que estaba mejor de sus sangrados, que pasase a buscar espirulina a casa de mi hermana. Yo estaba de visita en casa de un amigo y no leía sus mensajes.
Al ver que yo no atendía llamo al celular de mi amigo. La espirulina se había acabando y mi hermana nos la proporcionaba.
Me decía que estaba mejor de sus sangrados y que pasase a buscar espirulina, que se había acabando. Cuando ecribió la frase «Ya se acabó» se refería a la espirulina pero los acontecimientos hicieron que ese fuese su último mensaje de whatsapp y que esa frase apareciese junto a su nombre quedando escrito «Edna. Ya se acabó».
Tardé un día en leerlo y lo que sucedió hasta ese momento es lo que voy a relatar.
Me despedí de mi amigo y me fui a casa de mi hermana a hacer lo que Edna me pedía.desde casa de mi hermana la llamé. Edna había empeorado.
Mi hermana y yo decidimos que debíamos llevar a Edna a un ginecólogo.
Edna aceptó por fin hacerlo y pedimos cita para el día siguiente.
El ginecólogo detecto lo que en principio llamo un mioma y nos envió al instituto de perinatología.
No tuve tiempo de leer los mensajes. De hecho lo que ella me pedía en ellos ya lo había hecho y mis prioridades eran otras.
Cuando por fin se la llevaron y me dejaron solo leí lo que en realidad se refería a la espirulina, pero la frase se me clavó en el corazón.
Junto al rostro de Edna estaba la última frase que había escrito:
«Ya se acabó.»
Junto a su nombre estaba la frase, escueta y concisa. Formando una combinación, fruto del azar, fuera de contexto, pero que predecía un final que iba a ser inevitable.
«Edna. Ya se acabó».
Faltarían 38 días para ese final anunciado. Pero para mí fue un impacto leer eso mieentras ella se alejaba en silla de ruedas, risueña y jugetona. Como si laa situación fuese un juego. Había estado muy asustada pero una vez se sintió atendida se relajó.
Yo leí el mensaje y me puse a llorar. Todo lo que sucedió después fue un camino hacia ese fin anunciado.
El supuesto mioma, fue definido como bulto, luego los médicos ya le llamaron tumor.
– Doctor ¿Está diciéndome que puede ser cancer? – Pregunté cansado de tanto eufemiso.
– Sí – me contestaron por fin con claridad.
Y estallé en llanto otra vez. Eso sucedió el día 3 por la mañana.
A solas con mi gato, la noche anterior ya había estado llorando.
A solas con mi gato, casi abrazado a él. Sin confirmación aun del cáncer entendía perfectamente que el mioma ya no era mioma.
Los médicos le habían estado llamando «bulto» pero yo entendía que querían decir «tumor».
Cuando al día siguiente lo llamaron así. Cansado de eufemismos pregunté.
¿Están diciéndome que puede ser cáncer?
Ella estaba aun ahí, viva. Había estado al borde de la muerte por anemia aguda por los sangrados cuando ingresó al hospital.
Dos años de supuesta regla irregular, supuestamente por la menopausia. Dos años de acupuntura inútil con un médico inepto. Mientras el cáncer la iba invadiendo.
Ya todo era inútil. Tardamos unos días en saberlo. En conocer el veredicto. Era terminal.
En cierta manera ella había escogido ese final al rechazar examinarse y decidir tratarse solo con su acupuntor.
Y sin saberlo había escrito junto a su nombre lo que ahora es una realidad.
«Edna ya se acabó».
Aunque existe como una ausencia y como recuerdo. Aunque está presente en su obra y en lamente de quienes la conocimos y amamos. Edna ya no está.
Y yo estoy aquí junto a mi gato, solo. Ya casi no lloro.
Avandaro, Valle de Bravo 17 Julio 2022
Jacarandas y zanates, una nueva soledad
Recuerdo tu alegría cuando florecían las jacarandas y como te gustaba el alboroto de los zanates al atardecer.
Sentados en el parque, cualquier parque los «chismosos», así les llamaban graznaban al reunirse mientras la noche se acercaba.
En un parque, juntos, solos, casi siempre estábamos solos. Nos teníamos el uno al otro.
Paseando bajo las jacarandas, entre graznidos de los zanates. En un parque, cualquier parque. Pero sobre todo en Valle de Bravo.
He vuelto a Valle, mi amor. Y ahí están los chismosos. Y yo estoy aquí sin ti llorado en silencio.
Acabo de llegar aquí, no es cualquier parque, es el zócalo de Valle ¿Recuerdas? Tantas veces juntos ahora solo.
Esta soledad es nueva. No es la ausencia de compañía, no es la ausencia de alguien que se alejó.
Es la ausencia de ti, la presencia de un vació que nunca va a ser llenado.
Las jacarandas y los zanates me recuerdan que tu no estarás sentada o caminando a mi lado «nunca jamás».
Avandaro, Valle de Bravo 17 Julio 2022

