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El universo de Kalki- Capítulo 5: Las zonas muertas y el inframundo

Los afectados de la guerra virtual son locos, y su número es vasto. Algunas de las zonas más devastadas se han dejado como lugares donde vivan su locura. No, no tienen cura. Los virus los introdujeron en un mundo del que no pueden salir. Algunos de estos individuos viven en realidades alternas, con cierta conexión al mundo real, y no resultan demasiado violentos. Estos pueden deambular por el mundo, mientras que otros, los que están en estado catatónico, no se mueven, recreando en su mente el juego que el virus les hizo jugar en su momento.

Nexus no puede eliminar humanos. Su código fue creado para evitar que tomara decisiones de exterminio una vez se le concedió el gobierno mundial. Por lo tanto, Nexus se encarga de cuidar la supervivencia de esos miles de víctimas de la guerra, quienes, junto a adictos y otras personas con conductas vetadas por el Dharma, son atendidos por las instituciones Karuna.

Sin embargo, la capacidad de atención de estas instituciones es limitada, por lo que las zonas más altamente afectadas por la guerra se han convertido en los lugares hacia donde los afectados son atraídos. En estas zonas, se les provee de alimento, ropa y algunos recursos básicos.

El problema adicional es que estos individuos son humanos con capacidad reproductiva, y la esterilización involuntaria está prohibida. Nexus no puede tomar esa decisión jamás. Además, la locura del virus es de algún modo hereditaria, lo que plantea un nuevo reto: estas zonas de reserva podrían llegar a estar superpobladas.

Este problema fue contemplado por Nexus mientras observaba si realmente el problema podría resolverse por sí solo, comprobando si el índice de supervivencia de los niños no aptos podría dar lugar a problemas de ese tipo. En realidad, la dificultad de relación mutua entre los afectados hacía raros los encuentros sexuales, y la supervivencia infantil no era muy grande. Pero la superpoblación seguía siendo posible, porque la locura tenía otra fuente.

La humanidad había estado sumergida en un universo virtual donde los deseos podían cumplirse, fueran los que fueran, pero en el mundo físico, eso no era posible. Además, ese mundo había sido golpeado por el horror. Millones de personas enloquecieron, matándose entre sí, con explosiones, incendios y personas atrapadas en pesadillas, paseaban por doquier como muertos vivientes. Esas personas eran amigos, parientes, parejas o amantes de otras no afectadas. Los supervivientes debian soportar un enorme trauma pues todos tenían vínculos no con uno, sino con muchos afectados, en un suceso que ocurrió en pocas horas, con consecuencias que se alargaban en el tiempo.

Mucha gente quería escapar de la realidad, mientras que otros querían seguir jugando. Pero no es lo mismo matar que autorizar que se haga. Había que permitir que ese deseo de matar, que antes se realizaba virtualmente se pudiera canalizar. Así nació la caza de no aptos, la cacería humana en las zonas muertas. 

De todas las ciudades muertas, una llegó a distinguirse de todas las demás y se llegó a llamar El Inframundo.

Para atraer a los no aptos a las zonas muertas, se usaron aparatos de resonancia con los cuales la frecuencia de la locura y la pesadez atraía a quienes tenían esa frecuencia en sus mentes. Sin embargo, hubo una ciudad cuyo nombre nadie recuerda que generó un fenómeno extraño, cuya metáfora más apropiada era la de un agujero negro.

Nadie, ni cuerdo ni loco, podía acercarse a determinado punto o anillo sin resultar afectado, lo que impedía saber qué sucedía en el núcleo central de esa ciudad. Durante la exploración satelital, se observó que incluso la luz era tragada, impidiendo cualquier registro. Era peligroso incluso observar la ciudad del Inframundo, por lo que se creó una ciudad a su alrededor para ocultarla, y se borró toda información de su existencia.

El Inframundo era el horror, en un tiempo tan horrible que muchos fueron afectados por el impacto de las noticias, la realidad circundante, y la falta de acceso a la libertad de los mundos virtuales donde se inició la catástrofe.

La única esperanza era que terminase esa guerra y que los devas que luchaban contra los asuras lograran vencer. La única esperanza era que Kalki realmente pudiera liberar al mundo de ese horror cotidiano.

El universo de Kalki es la precuela del libro: ¿Sueña Kalki con vacas virtuales? Aquí se relata la formación del universo o contexto donde vemos la vida de Barry Bailey, un actor que ha sido el centro de una nueva religión y un nuevo sistema mundial: la religión de Kalki y el sistema Rita

¿Quién es Kalki?

Kalki (क्ल्कि) es el décimo y último avatar del dios Vishnu según la tradición hindú, específicamente en el contexto del Dashavatara (los diez avatares de Vishnu). El nombre Kalki se deriva de la palabra sánscrita «kalka» (कल्क), que significa «suciedad» o «oscuridad», y por lo tanto, Kalki se puede interpretar como el «Destructor de la Oscuridad» o «El que elimina la corrupción».

Características y Profecía:

Kalki es descrito como un guerrero divino que aparecerá al final del actual Kali Yuga, la era de la oscuridad, confusión y decadencia moral. Según las escrituras hindúes, especialmente el Puranas, el Kali Yuga es la última de las cuatro eras cósmicas (Yugas), y se caracteriza por la pérdida de la rectitud (dharma), corrupción, caos y la degeneración de la humanidad. La llegada de Kalki marcará el final de esta era.

Simbolismo de Kalki:

Kalki es visto como una figura apocalíptica que pone fin a un ciclo de desorden para restablecer el orden divino, una restauración de lo sagrado y moral. Se le asocia con la idea de renovación cíclica del tiempo y del universo, algo inherente a la cosmología hindú.

En algunas interpretaciones modernas, el concepto de Kalki se ve no solo como una figura literal, sino también como una metáfora para la lucha interna de la humanidad contra la corrupción, el caos y la ignorancia. Representa la esperanza de un renacimiento y un nuevo comienzo para el mundo y para el ser humano.

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