LA LOCURA DE ADÁN ES UNA HISTORIA COMPUESTA DE VARIAS HISTORIAS
Regresemos al origen de cómo, partiendo del mito del Buddha y de Adán, me vi viendo la historia y la cultura como un entramado de cuentos que no considero engaños, sino más bien como un entramado de palabras precioso si lo observo como una obra de arte.
La historia que nos cuentan como historia es siempre una historia interesada que, en mi caso, es la versión de los hechos pasados de mi cultura europea y su supremacía sobre otras culturas.
Pero cuando intenté poner al Buddha en su contexto cultural, me di cuenta de que las relaciones entre mi cultura y la cultura de la India mostraban conexiones que nadie me había enseñado. Por ejemplo, la relación que hubo entre Grecia y la India. No quiero extenderme en ese tema ahora, sino más bien ver que no me habían enseñado la historia de la humanidad. Me habían enseñado una historia focalizada en mi cultura. La llegada de Internet me ha permitido hacer varios intentos de recopilar información para tener una visión más amplia.
Es un trabajo que he de pulir y mostrar de una manera más clara. Les dejo por ahora con tres artículos que son más apuntes sobre los que trabajar que el resultado que desearía hacer.
- Cronología de antes del deshielo
- Cronología 2 – milenio X a.C.
- Cronología 3
Si lees mi libro, verás que aparentemente los apuntes no tienen ninguna utilidad para lo que finalmente he acabado escribiendo. Pero es que de ese primer impulso de historificar la India del Buddha fui pasando a un relato casi simbólico donde Adán conectaba mi experiencia de vivir en los años 90 del siglo XX con otra historia que es la que proviene de la Biblia e inicia con ese primer hombre que, en la España en que fui educado, era el ancestro de toda la humanidad, pero que fui entendiendo como símbolo de la condición humana. Esa primera Locura de Adán se encuentra parcialmente en el libro actual, pero nunca llegó a ser lo que pretendía. Fue más o menos a partir de cumplir un año de regresar a México y algo más de la muerte de mi esposa, Edna, que comencé a escribir de una manera personal un libro en que me expresaba de manera fluida sin la intención de contar algo concreto, sino que expresaba desde mi dolor algo que yo mismo dejaba salir e incluía el proceso mismo de estar escribiendo en una especie de trance catártico. Sentí haber escrito dos meses mientras que comprobé que había sido un solo mes el que había tardado.
De forma extraña, esa crisis creativa me había cambiado, me había permitido comunicarme con una especie de magia sanadora, reflejando en los personajes y en el proceso de autoobservación una recuperación de mi integridad. Una de las respuestas posibles a la pregunta sobre el tema del libro sería que trata de la sanación de mi duelo.

