LA RUEDA DE LA FORTUNA TArot

El Tarot de Adán 10 La Rueda de la Fortuna

10 LA RUEDA DE LA FORTUNA

TAROT PSCODELICO
Tarot de Adán psicodélico
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RUEDA FORTUNA TAROT BOTA
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0.Todo el Poder que fue o será está aquí y ahora. (Or Ein Soph – Ein Sof Aur )

4.De las inagotables riquezas de su Ilimitada Substancia, extraigo todas las cosas necesarias espirituales y materiales.(Jésed )

7.Viviendo de esa Voluntad, sostenido por su infalible Sabiduría y Entendimiento, mía es la Vida Victoriosa. (Netzaj )

Estas frases corresponden al cero omnipresente y a las dos esferas que están unidas por este arcano. Son frases del Arquetipo Maestro

10 RUEDA FORTUNA ARBOL DE LA VIDA TAROT ADAN

CAF

El Poder de Realizar el Potencial

La letra caf representa el poder por el cual aquello que permanece oculto llega a revelarse. Su nombre significa «palma de la mano», el lugar donde la fuerza se concentra antes de expresarse en la acción. Toda obra comienza en el pensamiento, pero sólo alcanza su plenitud cuando la mano la lleva a cabo. Así, la caf es el vínculo entre la intención y el acto, entre la bendición recibida y su manifestación en el mundo.

Nuestros sabios enseñan que la creación entera fue realizada por la palabra de Di-s, pero la Escritura habla también repetidamente de la «mano de Di-s». La palabra crea, mientras que la mano establece y sostiene. La mano representa el poder de dar forma, de ordenar y de conducir cada cosa hacia el propósito para el cual fue concebida. En el hombre, creado a imagen del Creador, la palma simboliza la capacidad de participar conscientemente en esa obra, transformando el potencial recibido en una realidad viva.

La caf sigue a la iud. La iud es un punto que contiene infinitas posibilidades; la caf es el primer recipiente capaz de recibir ese punto y permitir su desarrollo. Mientras el punto permanece oculto, su grandeza sólo existe en potencia. Cuando encuentra un recipiente apropiado, comienza a desplegarse y a revelar la riqueza que guardaba en su interior. Todo crecimiento espiritual sigue este mismo camino: primero se recibe una inspiración, luego ésta debe encontrar un lugar donde arraigar y producir fruto.

Por esta razón, la palma de la mano puede estar abierta o cerrada. Abierta, recibe la bendición que desciende de lo Alto; cerrada, reúne las fuerzas necesarias para realizar aquello que le fue confiado. Si permanece siempre cerrada, nada puede entrar en ella; si nunca se cierra, nada puede conservar. El secreto de la caf consiste en conocer el momento de recibir y el momento de actuar, pues ambos proceden de una misma voluntad.

La tradición relaciona también la palma con la bendición. Cuando un justo extiende su mano, no transmite únicamente una acción exterior, sino una fuerza interior que despierta el potencial oculto en quien la recibe. Así se comprende que la verdadera bendición no añade algo extraño al hombre, sino que revela aquello que Di-s ya depositó en su alma desde el principio. Toda elevación consiste en descubrir una capacidad que permanecía dormida.

Sin embargo, la realización del potencial exige humildad. Antes de actuar, la mano se inclina. La caf recuerda que ninguna obra alcanza su perfección cuando nace únicamente del deseo de afirmarse a uno mismo. El hombre recibe su fuerza del Creador, y cuanto más reconoce este origen, tanto más plenamente puede desarrollar los dones que le fueron entregados. La verdadera grandeza consiste en convertirse en un recipiente digno de la voluntad divina.

Existe también un movimiento continuo entre recibir y dar. Todo aquello que el hombre recibe está destinado a convertirse, a su vez, en una fuente de bendición para otros. La sabiduría recibida debe enseñarse; la bondad recibida debe compartirse; la fuerza recibida debe emplearse para sostener y edificar. Así como la palma recibe para después extenderse, toda bendición alcanza su plenitud únicamente cuando vuelve a difundirse.

Este movimiento conduce naturalmente a la letra siguiente. Una vez que el potencial ha encontrado un recipiente y comienza a realizarse, el corazón despierta el deseo de elevarse hacia una comprensión cada vez mayor. La caf prepara ese ascenso, pues sólo quien ha aprendido a recibir y realizar puede aspirar después a comprender. De este modo, la palma da paso al corazón, y la obra de las manos encuentra su perfección en la contemplación y el conocimiento.

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