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El enigma 23

23
EL NÚMERO MÁGICO

En La locura de Adán [Fractal infinito] el número 23 aparece ligado a Pa, una amiga del autor a quien también llama Pa23.

 En el capítulo 14 de la primera parte, Pa 23 [Y la entidad cibernética], Pa y Xavier hablan del 23, un número que para ella tenía un significado especial desde que formó parte de un grupo de techno-nómadas que utilizaban el 23 como número sagrado y se guiaban por él.

Yo no estaba en aquellas conversaciones, así que no puedo saber exactamente de qué hablaron. Lo que puedo hacer es investigar el 23 e intentar reconstruir algunas de las cosas de las que podrían haber hablado.
Los seres humanos tenemos normalmente 46 cromosomas, organizados en 23 pares: 23 proceden de la madre y 23 del padre. Nuestras células reproductoras llevan precisamente esos 23 cromosomas. El 23 está, literalmente, en la combinación genética con la que comienza cada uno de nosotros.
La Tierra también tiene su 23. Su eje de rotación está inclinado aproximadamente 23,4 grados respecto al plano de su órbita alrededor del Sol. Esa inclinación es fundamental para el ciclo de las estaciones.
Y matemáticamente el número ya resulta curioso. 23 es un número primo. Sus dos cifras, 2 y 3, también son números primos y, al sumarlas, obtenemos 5, otro número primo:
2 + 3 = 5
Entre todos los números de dos cifras, 23 es el único que reúne esta curiosa combinación.
En numerología, el 2 se relaciona con la dualidad, la cooperación y el equilibrio; el 3, con la creatividad, la expresión y la manifestación. Y como 2 + 3 = 5, aparece el 5, relacionado con la libertad, el movimiento, el cambio y la transformación.
El juego con el 2 y el 3 también nos lleva al alfabeto hebreo y a la Cábala.
Las letras hebreas tienen valores numéricos. Kaf vale 20 y gimel vale 3. Juntas nos dan otra vez 23.
Kaf significa palma de la mano y su simbolismo se relaciona también con la acción. Gimel tiene valor 3 y tradicionalmente se relaciona con gamal, camello. Pero aquí aparece algo que ayuda a entender una afirmación bastante extraña que circula sobre el 23: que kaf representa la mano y gimel el pie.
La cosa tiene más fundamento del que parece. El Talmud interpreta la forma de gimel como la de una persona rica que corre hacia una persona pobre para darle caridad. En una interpretación cabalística de la propia letra, gimel está formada por una vav, que representa a una persona erguida, y una yud que representa el pie y el acto de dar. La asociación entre el 23, la mano y el pie que aparece en algunas interpretaciones esotéricas parece haber mezclado varios simbolismos de kaf y gimel. La imagen que queda es bastante hermosa: la mano que da y el pie que se mueve para dar.
Y volvamos al 5, porque hay gente que llevó bastante lejos el juego de 2 + 3.
El Principia Discordia, texto fundamental del discordianismo, una religión y filosofía paródica dedicada a Eris, diosa de la discordia, contiene la llamada Ley de los Cinco. Según esta ley, todas las cosas suceden en grupos de cinco, son divisibles o múltiplos de cinco o están relacionadas de alguna manera, directa o indirectamente, con el 5.
El propio Principia Discordia reconoce expresamente el 23 como número sagrado por una razón que ya conocemos:
2 + 3 = 5.
La broma se vuelve todavía mejor cuando el texto relaciona ese “sagrado 23” con una secta discordiana llamada The Ancient Illuminated Seers of Bavaria, los Antiguos Videntes Iluminados de Baviera. Así entran también los Illuminati en la historia del 23.
Hay una idea del Principia Discordia que merece quedarse flotando mientras seguimos buscando coincidencias: la Ley de los Cinco se hace cada vez más evidente cuanto más intensamente se busca.
Algo parecido ocurre con el 23.
En la numerología y la espiritualidad contemporáneas, encontrarse repetidamente con el 23 se interpreta como una señal. Hay quienes lo relacionan con el cambio, la transformación, la creatividad, el crecimiento personal y la necesidad de seguir avanzando. Otras interpretaciones hablan de equilibrio, intuición, comunicación, confianza en el propio camino y conexión espiritual.

El 23 aparece también en prácticas de meditación. Algunas corrientes de espiritualidad lo utilizan como motivo de concentración e introspección y relacionan su aparición repetida con momentos de crecimiento interior y con la conexión con diferentes planos espirituales.
También circula una asociación astrológica según la cual el Sol tarda aproximadamente 23 días en pasar por una estrella fija. La afirmación resulta curiosa porque el movimiento aparente del Sol respecto al fondo de estrellas es de aproximadamente un grado por día y completa su recorrido en alrededor de un año. Esos 23 días parecen proceder de una correspondencia astrológica concreta cuyo origen resulta difícil de rastrear.
Y luego está Michael Jordan.
Su hermano mayor, Larry Jordan, llevaba el número 45. Michael lo admiraba y escogió el 23 tomando aproximadamente la mitad del número de su hermano.
Después ocurrió algo bastante práctico para cualquier cazador del 23: Michael Jordan se convirtió en uno de los deportistas más famosos del planeta y su número quedó unido a él. Camisetas, zapatillas, fotografías, publicidad, imitaciones y homenajes han multiplicado el 23 por medio mundo.
Si uno decide empezar a buscar el 23 por la calle, Michael Jordan ha hecho bastante para ayudar.
La Biblia tampoco nos deja sin números 23.
Génesis 23 comienza con la muerte de Sara, esposa de Abraham. Sara muere en Hebrón a los 127 años y Abraham guarda duelo por ella. La asociación aquí es sencilla: uno de los episodios fundamentales de la historia de Abraham comienza precisamente en el capítulo 23.
Mucho más famoso es el Salmo 23:
“El Señor es mi pastor”.
Y aquí aparece además una conexión interesante con Adonai. Algunas fuentes sobre el número 23 lo relacionan con el nombre hebreo Adonai. La relación no procede de la gematría ordinaria de la palabra: Adonai suma 65.
Pero tampoco hace falta buscar demasiado lejos para encontrar juntos a Adonai y al 23. En el texto hebreo y en traducciones judías, el Salmo 23 comienza precisamente invocando a Adonai como pastor.
Así que tenemos un 23 que, desde hace siglos, comienza invocando directamente a Adonai. Es una explicación bastante más sencilla de esa asociación que intentar hacer que la palabra sume 23.
Y con Adán y Eva encontramos otra aparición peculiar.
El Génesis dice que Adán tuvo otros hijos e hijas, pero no proporciona su número. Flavio Josefo, en Antigüedades judías, habla también de los numerosos hijos de Adán. Una antigua tradición recogida en una nota de la edición de William Whiston da una cifra concreta: 33 hijos y 23 hijas.
Otra vez 23.
También circula una relación del 23 con el Éxodo, la liberación y la emancipación. La asociación aparece en textos modernos sobre el significado esotérico del número. Su origen resulta bastante más escurridizo: todavía no he encontrado una fuente cabalística antigua que explique de dónde procede exactamente esa correspondencia. La tradición existe y la relación que propone es clara: 23, salida de la esclavitud, liberación y emancipación.
No podemos saber cuales de estas cosas estuvieron en la conversacion entre Pa23 y Xavi pero lo que si sabemos es que la conexión con la cultura techno y la contracultura en general proviene de los escritores William S. Burroughs y Robert Anton Wilson que comentamos en otro articulo.
Esa conversación fue la semilla desde la que el autor organizó el libro, en gran medida por que su llegada desde México fue el 23 de agosto del 2022 y fue recordando esa llegada que el 23 de agosto del 2023 fue cuando tomó la decisión de comenzar de nuevo a escribir el libro y esta vez terminarlo. Lo asombroso fue que el 22 de septiembre consideró haber terminado el libro pero tras un sueño decidió incluir un capitulo. Lo sorprendente es que se había saltado el capitulo 13 y al escribir la historia relacionada con el sueño descubrió el numero 23 relacionado con un encuentro que dio un giro a su vida muchos años antes de su conversación con Pa23.
Así que el 23 de septiembre de 2023 lo que había comenzado como un homenaje sumergió al autor en el enigma 23.
En una conversación me comentó que la presencia del 23 fue muy intensa los días después de ese 23 de septiembre del 2023. En gran medida por que los coches tenían la pegatina del seguro con el 23 que correspondía al año. Todo era explicable por el efecto de la mirada selectiva salvo ese evento que del encuentro con Rosa de León que se relata en el capítulo 13 de la segunda parte.
En este artículo puedes saber más del tema y conocer sobre William S. Burroughs y Robert Anton Wilson y su relación con el número 23.

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