el anticristo superhombre GRECIA NIETSZCHE

El anticristo de Friedrich Nietzsche cap. 2 ¿Qué es lo bueno?

¿Qué es lo bueno? Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo.
¿Qué es lo malo? Todo lo que proviene de la debilidad.
¿Qué es la felicidad? El sentimiento de lo que acrece el poder; el sentimiento de haber superado una resistencia.
No contento, sino mayor poderío; no paz en general, sino guerra: no virtud, sino habilidad (virtud en el estilo del Renacimiento, virtud libre de moralina).
Los débiles y los fracasados deben perecer; esta es la primera proposición de nuestro amor a los hombres. Y hay que ayudarlos a perecer.
¿Qué es lo más perjudicial que cualquier vicio? La acción compasiva hacia todos los fracasados y los débiles: el cristianismo.

En un comentario al capítulo anterior, dije que hay que ir con cuidado con la forma en que se leen las metáforas de Nietzsche, y que no se puede hacer a Nietzsche totalmente inocente del uso político que sus escritos puedan tener, no solo por los nazis, sino por la derecha en general: la frase:

«no paz en general, sino guerra»

Parece apoyar el militarismo. Al igual que la siguiente justificaría eliminar población con problemas físicos o mentales o que vivan en la indigencia:

«Los débiles y los fracasados deben perecer; esta es la primera proposición de nuestro amor a los hombres. Y hay que ayudarlos a perecer.»

Cosa que no es mera suposición puesto que ya sucedió en el regimen nazi, y que, aun ahora, apoya ideologicamente agresiones  contra sin techo por parte de grupos neonazis y tarados mentales.  Del mismo modo que la compasión como defecto capital del cristianismo nos lleva a dar apoyo o base filosófica a las politicas de exclusión y desatención social.

Recapitulemos pues un poco para poder ver el planteamiento inicial y cómo este capítulo en concreto puede verse como una encrucijada y como un reto. En el artículo titulado: El Anticristo en la era cibernética 1 – Prólogo, planteaba la posibilidad de que este libro que ahora estamos tratando pudiese tener dificultades para su difusión en redes sociales o para ser escrito con ayuda de ChatGPT. Ya había tenido problemas para escribir sobre psicoanálisis usando este modelo de lenguaje por el frecuente uso de referencias a la sexualidad humana.

Mi recurso fue crear en tiempo real una conversación con la IA y dejarla tal cual.

Uno de los comentarios que me hizo fue:

«Las herramientas de moderación actuales suelen priorizar la prevención de conflictos o ofensas, lo que, aunque bien intencionado, puede restringir la difusión de ideas provocadoras que, en otro tiempo, habrían sido fundamentales para el avance del pensamiento crítico y cultural.»

 

Me pareció increíble, casi de ciencia ficción, estar comentando un problema así con una inteligencia artificial, o mejor dicho, con un modelo de lenguaje capaz de producir texto sin comprender el significado de lo que escribe. La descripción que hace Nietzsche del ser humano en el capítulo 14 pone la naturaleza humana muy cercana a la de una máquina biológica, y actualmente la neurociencia y la aparición de modelos de aprendizaje profundo basados en redes neuronales están confirmando este modelo. Ambos, humanos y modelos de IA, se entienden como sistemas que reaccionan a estímulos, procesando información de manera automatizada, sin un libre albedrío o conciencia real. La comparación es incómoda, y estar tratando el tema en forma de conversación con un modelo así resulta asombroso.

Pero esto anticipa en mucho lo que nos espera en este texto. Y el punto que estamos tocando es otro: 

Las herramientas de moderación actuales suelen priorizar la prevención de conflictos o ofensas, lo que, aunque bien intencionado, puede restringir la difusión de ideas provocadoras que, en otro tiempo, habrían sido fundamentales para el avance del pensamiento crítico y cultural.

 Eso me dijo mi asistente y conecta con lo que dice Friedrich respecto a la guerra. Al priorizar la ausencia de conflicto, además de no poder usar lenguaje como el de este capítulo que nos ocupa, tampoco es fácil tratar otros que aborden temas sexuales y otras cuestiones, puesto que cada grupo, o dicho de otra manera cada rebaño humano, va a tener automatizada en el sistema de moderación su exigencia moral o su criterio de realidad a defender.

Por tanto, entendamos a la luz de esta situación el término «compasión» no definiendo la empatía y la sensibilidad al dolor ajeno, sino algo diferente: que toda sensibilidad, por enfermiza que sea, deba ser respetada.

La actitud hiperbórea de enfrentar la incomodidad para ir más allá, la disposición a superar obstáculos y limitaciones, se topa con una actitud de respeto a toda exigencia de aquellos que rechazan la incomodidad, el debate serio, el combate noble…

Deberemos ver, a medida que avancemos en el texto, cómo se plantea este tema de la compasión como enfermedad fundamental.

¿Tienes tu propia opinión? ¿Tienes algo que decir?

Agradecería que lo hicieses. Eso enriquecería enormemente este sitio que quisiera fuese un ágora virtual.

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