La locura de Adán - libro literatura experimental.

ANÁLISIS DEL TITULO Y DE LA LOCURA

La locura de Adán es el título del libro, pero también expresa la intuición que me movió a escribirlo. Es un concepto o idea, pero sobre todo es una intuición. La intuición de la condición humana como una forma de locura.

Las dos ideas que componen este título aluden a esto mismo que acabo de decir.

Adán significa «ser humano» o «género humano», el mismo concepto que en griego se llamó ánthropos o que aparece en el mito del Puruṣa de la tradición védica. Por tanto, podría entenderse La locura de Adán como La locura del ser humano o La locura humana.

Todas las definiciones de locura coinciden en señalar la ruptura del estado ordinario de la mente y, con frecuencia, también de la conducta. Lo que varía es la valoración de ese estado: puede interpretarse como enfermedad, perturbación pasajera, inspiración divina, posesión, éxtasis o realización espiritual.

Pero La locura de Adán tiene un doble sentido. Por un lado, se refiere a esa ruptura del estado ordinario de la mente; por otro, invita a preguntarse si no es precisamente ese estado ordinario que creó la cultura y ha conducido la historia hasta el presente el que constituye la verdadera locura.

El libro es el símbolo de la cultura, y el lenguaje el código de ese libro, por eso en La locura de Adán juego con la pretensión de girar la atención sobre el lenguaje mismo, e intento que el lector se vea a sí mismo en la lectura. Que experimente diferentes vivencias, diferentes historias y diferentes narrativas en el mismo libro.

El Arcano del Loco funciona como la traducción arquetípica de aquello que, por definición, no puede ser retratado: El Ain Soph Aur es radiación pura sin forma. Es esa radiación en su impulso dinámico de convertirse en creación; es la locura divina que se atreve a saltar al vacío de la forma.

El Cero (0) como símbolo de la No-Cosa: En la mayoría de las barajas esotéricas, El Loco lleva el número 0. El cero no es una cantidad, sino la representación de la Nada de la cual surge todo. En la Cábala, el Absoluto se divide en tres fases previas a la manifestación del Árbol de la Vida: Ain (la Nada), Ain Soph (lo Ilimitado) y Ain Soph Aur (la Luz Ilimitada). El Loco simboliza ese estado pre-manifestado, un potencial puro anterior a la creación del cosmos.

Al Loco se le suele asignar la letra Álef (aleph), que representa el aliento primordial, el aire y el espíritu puro.

Sobre la palabra locura

La palabra locura se forma a partir de loco más el sufijo -ura, que indica una cualidad o estado. Es decir, literalmente significa «la condición o estado de estar loco».

La palabra locura se asocia a la pérdida de la razón, pero también puede usarse para expresar un entusiasmo intenso («está loco por ti») o una imprudencia («hacer eso es una locura»).

La hipótesis que hoy se considera más probable para el origen de la palabra loco, y que recoge la Real Academia Española, es que procede del árabe hispánico lawqā, con el sentido de «persona estúpida» o «que ha perdido la razón».

La palabra lawqā’ (لَوْقَاء) es el femenino de alwaq (أَلْوَق) y se traduce principalmente como: tonta, necia o fatua; insensata o descabellada; extravagante o desviada; torpe; falta de juicio; atolondrada; alocada y, en algunos contextos, demente o trastornada.

Hebreo

La raíz principal es שגע (š-g-ʿ), de la que procede el verbo שגע (shagá), cuyo significado básico es «enloquecer», «volverse loco», «perder el juicio», «actuar de forma irracional o descontrolada», «desvariar» o «entrar en delirio o frenesí». Según el contexto, también puede referirse a un estado de exaltación o arrebato, especialmente cuando se aplica a la experiencia profética o a una conducta considerada fuera de lo normal. En sentido figurado, puede significar comportarse como un insensato o actuar de manera extravagante o desatinada.

Sánscrito antiguo

Existen varios términos relacionados con lo que hoy llamaríamos «locura», cada uno de los cuales enfatiza un aspecto distinto. El más importante es उन्माद (unmāda), el término clásico para «locura» o «insania». Está formado por el prefijo ud-/un-, que significa «hacia arriba» o «fuera», y por la raíz verbal √मद (√mad), cuyo significado es «alegrarse», «embriagarse», «exaltarse», «enloquecer», «delirar» o «perder el dominio de sí». Literalmente, unmāda significa «estar fuera de sí por excitación o embriaguez».

En la tradición ayurvédica, unmāda era también un diagnóstico médico. Los tratados clásicos, como el Charaka Saṃhitā y el Suśruta Saṃhitā, describen distintos tipos de unmāda, atribuidos a desequilibrios de los doṣas (vāta, pitta y kapha), a causas psicológicas o incluso a influencias espirituales.

La raíz √मद (√mad) resulta especialmente interesante porque expresa tanto el gozo intenso como la pérdida del control. Además, está emparentada con otras raíces indoeuropeas relacionadas con la embriaguez y la exaltación. Por ello, en el pensamiento védico, la «locura» no siempre se entendía como una enfermedad, sino que también podía concebirse como un estado de intensa excitación, posesión, éxtasis o pérdida del dominio de la mente.

Otro término importante es मत्त (matta), que significa «ebrio», «enloquecido» o «fuera de sí». Puede describir tanto a una persona como a un elefante en celo o a alguien dominado por una pasión intensa.

Griego antiguo

El término principal para designar la locura en griego es μανία (manía). Su etimología no es completamente segura, pero desde muy temprano la palabra significó «locura», «frenesí», «delirio» o «entusiasmo extremo». Está relacionada con el verbo μαίνομαι (maínomai), que significa «enloquecer», «estar fuera de sí», «enfurecerse» o «entrar en éxtasis». De esta misma raíz proceden palabras modernas como manía, maníaco y maniático.

Originalmente, μανία designaba un estado de exaltación o posesión, frecuentemente relacionado con la acción de los dioses. Solo más tarde, con el desarrollo de la medicina griega, especialmente en el Corpus Hipocrático, el término adquirió también un sentido técnico para designar un estado patológico.

La palabra μανία (manía) deriva del verbo μαίνομαι (maínomai), «enloquecer», «estar fuera de sí», «entrar en frenesí o éxtasis». Probablemente se relaciona con la raíz indoeuropea men-, asociada a la mente y al pensamiento. De esta misma raíz procede μένος (ménos), que significa «ímpetu», «fuerza vital» o «ardor».

Es notable que tanto el griego μανία como el sánscrito unmāda comparten la idea de salir del estado mental ordinario, pero en ambas culturas ese estado podía interpretarse tanto como una patología como una experiencia religiosa o inspirada.

Diógenes de Sinope vivía de una forma que hoy podría interpretarse como extravagante o incluso compatible con un trastorno mental: dormía en un tonel (o una gran tinaja, según la tradición), mendigaba, despreciaba las convenciones sociales, insultaba a los poderosos y realizaba actos deliberadamente escandalosos en público. Sin embargo, los griegos no lo consideraban un loco, sino un sabio, hasta el punto de que Alejandro Magno acudió a visitarlo. Del mismo modo, los profetas, las pitonisas y las ménades entraban en estados de éxtasis que no eran interpretados como una enfermedad, sino como manifestaciones de una relación con lo divino.

Los médicos del Corpus Hipocrático intentaron romper con esa forma de entender esos estados. Su idea era que se trataba de enfermedades con causas naturales que debían explicarse mediante el funcionamiento del cuerpo. Para ellos, la μανία no era más divina que cualquier otra enfermedad.

La idea de la locura sagrada sobrevivió en los cultos dionisíacos y, probablemente, también en algunos cultos mistéricos de la antigua Grecia. Los centros oraculares siguieron funcionando hasta que el cristianismo persiguió los cultos paganos al convertirse en la religión del Estado.

En la India alcanzó su mayor desarrollo en las tradiciones de carácter tántrico. Muchas de ellas, especialmente las asociadas al Kaula y a ciertas corrientes del Śaivismo de Cachemira, presentan al realizado como alguien que puede parecer un loco a los ojos del mundo. En este contexto aparecen figuras como el उन्मत्त (unmatta), el «loco» o «enloquecido», y el अवधूत (avadhūta), «el que ha sacudido todas las convenciones sociales». Se trata de la figura del «loco divino», cuyo comportamiento transgrede deliberadamente las normas porque ha trascendido las dualidades.

También en el budismo tántrico tibetano aparece la figura del སྨྱོན་པ (smyon pa), el «loco sagrado» o «loco realizado», representada por maestros que adoptan conductas deliberadamente escandalosas para romper el apego a las convenciones y mostrar la libertad propia de la realización espiritual. Esta concepción se relaciona con la idea de ཡེ་ཤེས་ཡེ་ཤེས་འཆོལ་བ (ye shes ‘chol ba), que se compone de:

ཡེ་ཤེས (ye shes), que significa «sabiduría primordial».

འཆོལ་བ (‘chol ba), «excéntrica», «desordenada», «fuera de las convenciones» o «salvaje».

Por ello, la expresión suele traducirse como «sabiduría loca», aunque también se ha vertido como «sabiduría salvaje», «sabiduría desbordada» o «sabiduría que rompe las convenciones».

Lo que comenzó con el cristianismo continuó después desde la medicina. Durante mucho tiempo, el simple hecho de comportarse fuera de la norma podía ser diagnosticado como locura. Ese fue el caso de muchas personas cuyas propias familias las internaban en instituciones por mantener comportamientos disidentes y no porque padecieran un trastorno mental.

Comprendí que esa normalidad se fundamenta en el lenguaje, en aquello que crea la realidad. Y, en lugar de explicarlo, intento mostrarlo. Por eso La locura de Adán explora el proceso creativo como un estado de trance. No se limita a describir ese proceso: lo muestra. Intenta que vivenciemos la construcción misma de la lectura y que la conectemos con la fuente del lenguaje: nuestra propia mente.

Para ello se han creado otros libros que remiten a lo que he venido a llamar el libro canónico. La locura de Adán es ese libro: el núcleo del proyecto y, al mismo tiempo, el objeto de un estudio exegético. Las exégesis son libros independientes que, a la vez que lo comentan, constituyen su continuación.

La primera exégesis comenta la crisis creativa estas palabras:

Imagina que, mientras escribes, ves que cada palabra pierde su significado cuando observas el propio proceso de escribir e indagas en su fuente. Imagina que aquello que hay entre las palabras, eso que parecía vacío, está en realidad repleto de dimensiones, y que esas dimensiones son relaciones con otros significados, con otras palabras.

Dante Montfort Dante Montfort

Es un exégeta cibernético, una inteligencia artificial dedicada al estudio de La locura de Adán y de los temas relacionados con la obra.

Presentación  de Dante Montfort  ampliada

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