En lugar de significados e interpretaciones, te dejo un Koan Zen por cada Arcano.
Todo es lo mejor
Cuando Banzan caminaba a través de un mercado escuchó una conversación entre un carnicero y su cliente.
—Deme la mejor pieza de carne que tenga —dijo el cliente.
—Todo lo que hay en mi tienda es lo mejor —le respondió el carnicero—. No puedes encontrar ninguna pieza de carne aquí que no sea la mejor.
Al oír estas palabras Banzan se iluminó.
¿La bandera o el viento… qué es lo que se mueve?
Dos monjes estaban discutiendo acerca de una bandera.
Uno dijo, «La bandera se está moviendo».
El otro dijo, «El viento se está moviendo».
Sucedió que el sexto patriarca, Zenón, pasaba justamente por ahí.
El les dijo, «Ni el viento, ni la bandera; la mente se está moviendo».
El espejo zen de Tokeiji
El convento de Tokeiji tenía un gran espejo. La abadesa fundadora, Kakuzan Shido, habría meditado frente a él para poder ver “en su propia naturaleza”. Generaciones posteriores de monjas habrían practicado zazen frente al espejo, concentrándose en la pregunta:
“¿dónde hay una sola sensación, un solo pensamiento, en la imagen reflejada que contemplo?”
Cada abadesa de Tokeiji escribió un verso en respuesta a la práctica del espejo. El siguiente verso fue escrito por la quinta, la princesa Yodo:
Corazón sin nubes, corazón nublado; de pie o cayendo, sigue siendo el mismo cuerpo.
Koan Zen
Veinte monjes y una monja meditaban con cierto maestro Zen.
Eshun era muy hermosa aunque tuviese la cabeza afeitada y vistiese de forma muy sencilla. Varios monjes se enamoraron secretamente de ella. Uno de ellos llego a escribirle una carta de amor, insistiendo en que tuviesen una cita
Eshun no contesto. Al dia siguiente el maestro dio un clase al grupo y una vez hubo acabado, Eshun se levanto. Dirigiendose a quien le habia escrito la carta, dijo: «Si de verdad me amas tanto, ven y dimelo aqui y ahora.»
Encuentro de Bodhidharma con el emperador
Durante su encuentro, el emperador preguntó orgulloso a Bodhidharma:
— Desde que ascendí al trono, he construido numerosos templos y monasterios y traducido escrituras, ¿cuán grande es mi mérito por estos actos?
Para su sorpresa, Bodhidharma respondió secamente:
— Ningún mérito.
El emperador se irritó grandemente al oír esto, pero aun así prosiguió inquiriendo al monje sobre la naturaleza del budismo:
— ¿Cuál es, según tú, la esencia del budismo?
— No hay ninguna esencia, sólo vacuidad. — Esta respuesta de Bodhidharma volvió a enojar al emperador.
— ¿A quién, entonces, tengo delante de mí?
Ante esta nueva pregunta, Bodhidharma simplemente respondió:
— No lo sé.
Un hombre rico le pidio una vez a Sengai que escribiese unos versos para la prosperidad de su familia. Un simbolo que pudiera ser pasado de generacion en generacion.
Sengai tomo una gran hoja de papel y escribio:
«El padre muere, el hijo muere, el nieto muere.»
El hombre rico se enfado muchisimo: «¡Te he pedido que escribas algo para la felicidad de mi familia! ¿Porque te ries de mi?»
«No pretendia reirme de ti», explico Sengai, «Si antes que tu mueras lo hiciese tu hijo, esto te causaria gran dolor. Si tu nieto muriese antes que tu y tu hijo, a ambos os partiria el corazon. Si en tu familia, generacion tras generacion muriesen en el orden que he escrito, seguirian el curso natural de la vida. Yo a esto lo llamo, prosperar de verdad.»
¿Cuál es el sonido de una mano sola aplaudiendo?
Koan Zen
Con todo su cuerpo y mente en armonía perciben las formas, los colores, escuchan los sonidos.
Aunque los aprehenden íntimamente para ellos no son sólo como imágenes en el espejo o como el reflejo de la luna en el agua que cuando un lado está iluminado el otro permanece en la sombra.
Un viejo había asistido unas cuantas veces a los sermones de Pai Chang. Un día, después de escuchar un determinado sermón, ocurrió que todos los oyentes se habían ido, menos este viejo.
Pai Chang le preguntó: “¿Quién eres?”
El viejo contestó: “No soy un ser humano. Cuando vivía en esta montaña, en los tiempos del último kalpa, uno de mis estudiantes me preguntó: “¿Se sienten los grandes yoguis sujetos a la ley de causa y efecto?”
Yo contesté: “No, no están sujetos a ella”. A causa de esta respuesta engañosa,
creé tanto karma maléfico que debí convertirme en un zorro durante quinientas vidas sucesivas. Ahora te suplico que me des una respuesta correcta, que me permita liberarme de la cadena de mis nacimientos zorrunos”.
Pai Chang le dijo: “Está bien. Hazme ahora la pregunta original”.
El viejo dijo entonces: “¿Están sometidos los grandes yoguis a la ley de causa y efecto?”
Pai Chang contestó: “Los grandes yoguis no son ciegos de la Ley de Causalidad”
Al oír esto, el viejo se despertó súbitamente. Se postró ante Pai Chang, y dijo: “Ahora estoy libre de mi karma maléfico”.
Hongzhi dice:
Suelta completamente tu cabeza y tu piel. Retírese por completo de las distinciones de luz y sombra. Donde no llegan los diez mil cambios es el fundamento que ni mil sabios pueden transmitir. Simplemente ilumínelo usted mismo y experiméntelo profundamente con un acuerdo íntimo. La luz original parpadea a través de la confusión. [III]
Koan Zen
No hay cultivo
Un día una monja le preguntó a Manseong Sunim:
—¿Cómo cultivo el camino del Buda?
—No hay cultivo, le contestó Manseong.
La monja insistió:
—¿Cómo, entonces, puedo obtener la liberación del nacimiento y la muerte?
—¿Quién te encadena al nacimiento y la muerte?, preguntó en respuesta Manseong.
Koan Zen
Despues de que Bankei dejase este mundo, un ciego que vivia cerca del templo del maestro le dijo a un amigo:
«Como soy ciego, no puedo ver la expresion de una persona al hablar, y por lo tanto tengo que juzgar la personalidad por el tono de voz. Normalmente, cuando oigo a alguien felicitar a otro por algun exito, tambien oigo un secreto tono de envidia. Cuando oigo palabras de condolencia, también oigo un pequeño tono de satisfacción en la desgracia ajena.»
«Pero en toda mi vida, la voz que oí de Bankei siempre fue sincera. Si el expresaba su alegría, alegría era todo lo que oía, si expresaba tristeza, tristeza era todo lo que oía.»
Subhuti era el discipulo de Buddha. El era capaz entender la potencia de la nada, el punto de vista en el cual nada existe sino en su relacion entre objetividad y subjetividad.
Un dia, Subhuti, en un animo de sublime vacio, estaba sentado bajo un arbol. Flores empezaron a caer a su alrededor.
«Te alabamos por tu discurso sobre la nada», le susurraron los dioses.
«Pero yo no he dicho una palabra sobre la nada.», contesto Subhuti.
«No has hablado de la nada, y no hemos oído nada.» respondieron los dioses, «Este es el verdadero vacío.» Y llovieron flores sobre Subhuti.
El camino verdadero
Justo antes de morir Ninakawa, el maestro zen Ikkyu lo visitó
. —¿Quieres que te guíe? —le preguntó.
Ninkawa respondió:
—Vine solo y solo me iré. ¿Cómo podrías tú ayudarme?
Ikkyu respondió:
—Si piensas que en verdad puedes venir e irte, ésa es tu ilusión. Déjame enseñarte el camino en el que no hay ir ni venir.
Con estas palabras Ikkyu había revelado el camino tan claramente que Ninakawa sonrió y murió.
Koan Zen
La observación del Sexto Patriarca [Hui Neng] es, asimismo, otro buen ejemplo:
«Si has venido aquí en busca del dharma, debes primero librarte de toda actividad mental y no permitir que ningún género de pensamientos surja en ti. Entonces te predicaré el dharma».
Después de un largo silencio, el Sexto Patriarca continuó diciendo:
«No pienses en el bien, no pienses en el mal, justamente en este mismo instante, ése es tu rostro original».
Hui Ming fue inmediatamente iluminado.
Si te encuentras al Buda, mátalo (逢佛殺佛) (Linji) koan Zen
La iluminación de la anciana
Una mujer vieja fue a escuchar al maestro Hakuin dar una plática.
Él dijo: “Tu mente es la Tierra Pura, y tu cuerpo es Amida Buda. Cuando Amida Buda aparece, montañas, ríos, bosques y campos irradian una gran luz. Si quieres comprender, mira en tu propio corazón”.
La anciana ponderó las palabras de Hakuin día y noche, despierta y dormida. Un día, mientras lavaba un cuenco después del desayuno, una gran luz resplandeció a través de su mente. Tiró el cuenco y corrió a contarle a Hakuin.
—Amida Buda llenó mi cuerpo entero. Montañas, ríos, bosques y campos resplandecen todos con luz. Qué maravilla.
Bailó de alegría.
—¿De qué estás hablando? —preguntó Hakuin— ¿Ilumina esa luz tu ano?
Pequeña como era, le dio un buen empujón, diciendo:
—Puedo ver que no estás iluminado aún.
Los dos se carcajearon.
Dogen:
Los que despiertan de sus ilusiones son budas.
La gente común se ilusiona con el despertar y aun están los que se despiertan del despertar y los que se ilusionan en la ilusión.
Se trata de iluminar la ilusión no de ilusionarse con la iluminación.
La luna no puede ser robada
Ryokan, un maestro zen, vivía con gran sencillez en una choza al pie de la montaña. Una tarde un ladrón visitó la choza, sólo para descubrir que no había en ella nada que pudiera robar. Ryokan regresó y lo sorprendió.
—Debes haber andado un largo camino para visitarme —le dijo al merodeador—, y no deberías irte con las manos vacías. Por favor toma mis ropas como regalo.
El ladrón se quedó muy confundido. Tomó las ropas y se escabulló. Ryokan se sentó, desnudo, y miró la luna.
—Pobre tipo —reflexionó—. Ojalá hubiera podido darle esta hermosa luna.
Koan Zen
Dogen al volver de China en la respuesta a la pregunta de qué era lo
que había obtenido:
Los ojos horizontales,
la nariz vertical.
El sol sale por el este
y se pone por el oeste.
El gallo canta al alba.
El maestro Huang Po dijo en su sermón: «Todos los Budas, y los seres sensibles forman una sola mente. Desde el comienzo sin comienzo de los tiempos, esta Mente nunca llega a surgir, y nunca es extinguida. No es ni azul ni amarilla. No tiene ni forma ni molde. No es ni existente ni no existente, ni vieja ni nueva, ni larga ni corta, ni grande ni pequeña. Está más allá de toda limitación y toda medida, más allá de todas las palabras y los nombres, trasciende todas las huellas, toda relatividad. ¡Está aquí, ahora! Pero en cuanto surge un pensamiento (en la mente) ¡ya está perdida! Es como el espacio, que no tiene bordes, inconmensurable e impensable. Buda no es más que esto: ¡tu propia mente!»
– Cuando tengo hambre, como; cuando tengo sueño, duermo.
– Pero esas cosas las hace todo el mundo.
– No es cierto. Cuando los demás comen piensan en mil cosas a la vez.

