Adán el de los 4 ríos.

Sobre el significado de los cuatro elementos existe una imagen de Zósimo de Panópolis, el primer alquimista griego del que se conserva textos, y en ella se relacionan los cuatro elementos con las letras que forman el nombre de Adán y con los cuatro puntos cardinales. Se trata de una imagen del año mil en el momento que la cristiandad está centrada en los Pantocrátor, el Cristo en Majestad con la mandorla. Es la visión de los cielos abiertos con los evangelistas o los signos del Zodíaco y se parece mucho a la imagen del Zósimo. Pero, en esta caso, en el centro está en nombre de ADAM, el hombre de luz, el hombre primordial anterior a la caída, la creación perfecta que comprende y domina las cuatro direcciones, es decir, todo. Hay que tener en cuenta que la iconografía del arte medieval, las maravillosas Biblias iluminadas del año 1000, las veían muy pocos, cuatro monjes que estaban en un monasterio apartado, como San Pere de Roda, o Ripoll y nadie más, era un arte secreto, en el sentido de poco conocido.

Fuente SEMINARIO: La alquimia y los cuatro elementos. Raimon Arola

Alquimia Adán torá beserik

El Edén (en hebreo: גַּן־עֵדֶן‎ – gan-ʿÉeḏen) o jardín del Edén es, según el relato bíblico del libro de Génesis, el lugar donde puso Dios al hombre después de haberlo creado a partir del barro.

Y Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso ahí al hombre que había formado.1
Tomó, pues, Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardase.
 

Enlace Judío / Rab David Silverberg – Al describir Gan Edén, en parashat Bereshit (Génesis), la Torá, identifica cuatro ríos que fluían desde el jardín: Pishón, Guijon, Jidekel y Perat (2:11-14). Pishón se identifica comúnmente como el río Nilo, mientras que Jidekel y Perat se entienden, respectivamente, como el Tigris y el Éufrates. No está claro a qué río se le llama Guijón.

En cualquier caso, se plantea la pregunta del propósito de esta descripción. ¿Por qué la Torá consideró necesario nombrar los cuatro ríos que salían del Edén?

El Malbim sugiere un enfoque simbólico de estos versos, afirmando que aluden a los cuatro “caminos” que conducen a la persona fuera del ideal espiritual representado por el Gan Edén. Los tres primeros ríos – Pishón, Gijón y Jidekel – aluden a la advertencia de la Mishná en Pirkei Avot (4:21): “Los celos, la lujuria y el honor alejan a la persona del mundo”. Pishon, como describe la Torá (2:11), fluía alrededor de una región que contenía oro, y simboliza así los peligros de los celos, cómo la competitividad material puede alejar a una persona del “Edén”, de una vida de armonía espiritual.

Guijón, leemos (2:13), fluía hacia Kush (generalmente identificado
como Etiopía) y pasaba cerca de Egipto. Jazal (sabios del Talmud)
señalan en varias ocasiones que la sociedad del antiguo Egipto era
especialmente inmoral y promiscua, por lo que el río Gijón podría
representar los peligros de la lujuria. El tercer río, Jidekel, fluía
hacia Asiria (2:14), que más tarde daría lugar a un imperio
caracterizado por la agresividad y el deseo irrefrenable de poder y
dominio. Este río es, pues, representativo de la tercera cualidad que
amenaza con alejar a la persona del Edén: el ansia de honor y fama.

El cuarto río, según Malbim, aunque fluye lejos del Gan Edén, nos
enseña el camino para ganarnos el regreso al jardín. El Perat se
menciona a menudo como la frontera más lejana de Eretz Yisrael. Hacemos
nuestro camino de vuelta al Gan Eden, al ideal espiritual para el que
fuimos creados, fluyendo hacia Eretz Yisrael, dirigiendo nuestras vidas
hacia los valores de santidad y divinidad simbolizados por nuestra
patria sagrada.

Curiosamente, la Torá no especifica aquí la geografía de Perat.
Mientras que con respecto a los otros tres se proporcionan algunos datos
geográficos, cuando se trata de Perat, la Torá simplemente menciona su
nombre sin ninguna otra identificación. Irónicamente, éste es el río
que, según la interpretación de Malbim, se nos pide seguir en nuestro
esfuerzo por volver a nuestro estado primordial de perfección
espiritual. ¿Cómo podemos explicar la ausencia de detalles sobre este
río?

Rav Yaakov Haber sugirió que, de acuerdo a la lectura simbólica del
Malbim sobre este versículo, podemos entender por qué la Torá introdujo
el Perat sin mencionar dónde fluye. A menudo parece, inicialmente, que
todos los “ríos” conducen hacia el camino de la satisfacción y el éxito,
excepto el “río” que fluye hacia Eretz Yisrael, hacia los ideales de la
vida con Torá. Podría parecernos que el camino de la Torá y las
mitzvot, a diferencia de todas las demás opciones, no nos lleva a
ninguna parte. Pero al igual que se describe el Perat como algo que no
fluye a ninguna parte, aunque en realidad conduce al retorno al Edén, de
forma similar, el camino de la Torá nos lleva finalmente en la
dirección correcta. No siempre será obvio para nosotros mientras
navegamos por el río Perat que nos dirigimos en la dirección deseada, en
la dirección del significado y la realización espiritual. Es posible
que nos dejemos engañar por los otros “ríos”, los caminos hacia la
riqueza, la fama y la indulgencia, que al principio parecen búsquedas
mucho más atractivas. Por ello, la Torá nos recuerda que debemos
permanecer en Perat, seguir navegando en dirección a la santidad, y no
dejarnos atraer por las tentaciones de “los celos, la lujuria y el
honor”, que en última instancia “alejan a la persona del mundo”.

Fuente Los 4 rios del Eden que nos ensena cada uno.